9.3.07



Slim acecha a Bill Gates en el ranking de los más ricos

El empresario mexicano cuenta con un patrimonio de u$s49.000 M y reportó la mayor ganancia de la década. Bill Gates ostenta un capital de u$s56.000 M
Revelada la última medición de la revista Forbes respecto de los hombres más ricos del planeta, la sorpresa de 2007 es, sin dudas, el crecimiento inesperado de la fortuna del multimillonario mexicano Carlos Slim Helu. Según el relevamiento, los haberes de Slim se incrementaron en u$s19.000 millones, la mayor ganancia neta en la última década. El editor de la revista, Steve Forbes, indicó que el aumento de los nombres en la lista es un fiel reflejo de las dinámicas en la economía global, que hicieron de 2006 el año más productivo de la historia de la humanidad. Así, el año pasado el mundo tenía 150 multimillonarios menos. Bill Gates sigue adelanteA la cabeza de la lista sigue, por decimotercero año consecutivo, el dueño de Microsoft, Bill Gates, con 56.000 millones de dólares en su cuenta bancaria. Según la versión en español del portal web de la BBC, el mexicano Slim ocupa el tercer puesto de la lista, y ya le pisa los talones al inversionista y filántropo Warren Buffet. “Su fortuna asciende a u$s49.000 millones, lo que lo sitúa un puñado de dólares detrás de Bill Gates y Warren Buffet. Les está pisando los talones”, aseguró Steve Forbes. Por otro lado, Rusia tiene ahora casi tantos multimillonarios como Alemania, que bajan el promedio de edad del grupo considerablemente. Además, el número de indios que han amasado fortunas sobrepasó al de japoneses prósperos: hay 36 multimillonarios en el primer país.
Despegue latino Con relación a Latinoamérica, Forbes señala que el panorama económico es “muy variado”.El patrimonio de Slim, inversionista y dueño de la telefónica mexicana Telmex, es uno de los hitos más impactantes de los últimos años, mientras que la fortuna de los empresarios venezolanos está en “plena expansión”. Para el editor de la publicación, “Slim podría alcanzar fácilmente la segunda y la primera posición (de la lista) en los próximos años, si su fortuna sigue creciendo” al ritmo del año pasado. El patrimonio de los latinos más ricos, en total, asciende a u$s242.000 millones. Esto supone un crecimiento del 27% si se compara con los volúmenes de 2006.Detrás de Slim, el chileno Anacleto Angelini, los venezolanos Gustavo Cisneros y Lorenzo Mendoza, así como el brasileño Joseph Safra, tienen en el banco cerca de u$s6.000 per cápita. Todos ellos comparten la posición 119 en la lista. De cara al futuro, Chile, Colombia y México se preparan para dar a luz nuevos millonarios en los próximos años. Estos países, junto con Brasil, “deben ser un modelo para el resto del continente”, concluyó Forbes.
Fuente: Forbes

La gira de Bush por Latinoamérica

6.3.07

¿Cómo entender la próxima gira latinoamericana de Bush? ¿Por qué ahora y tan de repente? Estas y muchas otras son las inquietudes que despierta la visita del mandatario norteamericano por cinco países latinos. El “tour” no debe considerarse como parte de una estrategia de la Casa Blanca para la región, ni como un plan para alejar a Sudamérica de los tentáculos del presidente venezolano Hugo Chávez, sino como una forma de suavizar las críticas de los miembros del Partido Demócrata que señalan que la Administración republicana ha descuidado demasiado sus relaciones con la parte austral del continente, además de limpiar en algo su cuestionada imagen.

EE UU no tiene por qué temer el giro latinoamericano a la “izquierda” ya que ha sido en la mayoría de casos responsable como el de Luiz Inacio “Lula” Da Silva en Brasil o el de Tabaré Vázquez en Uruguay. Hoy en día no se cuestiona la necesidad de buscar nuevos mercados o recibir mayores flujos de inversiones, siempre que sean de largo plazo y no causen desestabilizaciones económicas.

La democracia está siendo en gran medida respetada, al punto que ni autoritarios como Chávez se salvan de los comicios o referendos presidenciales. Incluso las colectividades ciudadanas han venido cobrando mayor conciencia de sí y de su problemática para impedir u obstaculizar cualquier medida contraria a sus intereses.

Si bien no se puede hablar de igualdad en la región, al menos en la mayoría de países se han implementado programas sociales destinados a eliminar la desnutrición y el hambre infantil. También se destacan los proyectos de alfabetización general y de salud como parte de un desarrollo integral de la persona.

Por otro lado, en América Latina ha fracasado el modelo que considera positivo una menor participación del Estado. Este es el caso del neoliberalismo o “fundamentalismo liberal”, como lo llama el ex jefe de gobierno español, Felipe González. Reducir el tamaño del Estado es bueno siempre que no se descuiden las tareas fundamentales que asigna la constitución de cada país. Está bien si por ejemplo limita su participación empresarial, privatizando los activos más ineficientes, pero no eliminando la vigilancia que debe mantener sobre las fuerzas del mercado. La función sobre la economía y los servicios debe ser casi exclusivamente regulatoria, salvo cuando el Estado cuente con un sector estratégico (petrolero o minero) capaz de proveer suficientes recursos para aliviar parte de las inmensas demandas sociales.

El grado de desigualdad de la zona hace que no sea posible privatizarlo todo porque ello dejaría al Estado sin efectivo y no podría alcanzar algunas metas como la autosuficiencia energética, como es el caso de Brasil. Bien utilizadas, las empresas nacionales o de capital mixto pueden servir como brazos o extensiones de las políticas estatales. Que el Estado maneje una empresa no quiere decir que tenga que ser de manera ineficiente porque puede adoptar un esquema gerencial responsable, o compartir su administración con elementos del sector privado. Chile dirige muy bien la principal compañía productora de cobre del mundo, Codelco, y Brasil hace lo propio con la semi estatal Petrobrás, pues su capital incluye la participación de inversionistas privados.

Sólo en Venezuela se aprecia una regresión respecto al modelo que domina a la región ya que pretende refundar la “patria” mediante contraproducentes reformas constitucionales y mayores controles sobre la economía. Además de politizar a las Fuerzas Armadas.

Cuando se dijo más adelante que no había motivos para temer por el “giro” latinoamericano a la izquierda se quiso decir que la influencia del principal referente socialista de América del Sur, Venezuela, no representa un peligro real para la estabilidad democrática de los demás países. El fundamento para ello radica en que sólo Bolivia ha sido incluida dentro del "eje anticapitalista" que pretende crear.

Además, para reproducir un sistema como el venezolano, los países hispanos deberían disponer de una fuente de divisas importante, es decir, de algún commoditie en alza como el petróleo (y no el gas porque su forma de comercialización es por medio de contratos de suministro a largo plazo) que escasea en la mayoría naciones.

En términos prácticos ni los pesos pesados de Sudamérica, Argentina y Brasil, que han mostrado algunos acercamientos con Caracas, encuentran atractiva la confrontación retórica con Washington pues no les reportaría algún beneficio. Ambos tan sólo se valen de la disponibilidad monetaria (petrodólares) de su vecino para realizar algunos proyectos energéticos (refinerías o gasoductos), crear empresas conjuntas (como la alianza entre Enarsa y Pdvsa) o financiarse gracias a la adquisición de su deuda (como el caso de los bonos argentinos).

La buena relación de Buenos Aires y Brasilia con el chavismo es tan sólo coyuntural y está condicionada a que el Gobierno venezolano continúe gastando una buena cantidad de su efectivo en las economías señaladas. A pesar de que los tres sean miembros plenos del Mercosur (Mercado Común del Sur).

Al tener la billetera gorda, Venezuela se ha convertido en destino para algunos productos de la región como la soya boliviana o la carne argentina, cuando dichos productos enfrentaron problemas para ser colocados en mercados más atractivos como el europeo o norteamericano. De ahí que se aprecie un aprovechamiento de la bonanza económica venezolana, generada exclusivamente por la venta de petróleo.

Ni Brasil ni Argentina han dado señales de avanzar por la radicalización emprendida por Chávez. Pero tampoco aceptarán el papel de aislar políticamente al presidente venezolano a sugerencia de Nicholas Burns, número tres del departamento de Estado, y Thomas Shannon, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental. Ambos fueron enviados por la Casa Blanca a la Argentina para tratar de convencer a Néstor Kirchner de desmarcarse del conflictivo Chávez.

Kirchner se ha movido hasta ahora como un equilibrista en lo que a sus vínculos con Washington y Caracas se refiere. Eso da cierta tranquilidad a EE UU porque sabe qué esperar de Argentina, es decir, que siempre primarà la conveniencia de una relación duradera con la superpotencia; que una de carácter circunstancial y momentánea con un país subdesarrollado (por el boom de los precios del petróleo).

La respuesta de Bush a las visitas de China e Irán por el vecindario latinoamericano es un tanto tardía; pero no restauradora, porque el orden político y la disciplina económica nunca se perdieron, salvo en los casos aislados de Bolivia y Venezuela.

La ayuda econòmica que anuncia con bombos y platillos la Casa Blanca sólo disimula los verdaderos motivos de la gira: hacerle frente a las críticas de los demòcratas por haber descuidado a la región y revertir la pésima imagen de la Administración republicana. Paradójicamente, sin la presencia de EE UU o Consensos como el de Washington las economías latinas han venido creciendo, aunque no con el ritmo necesario para revertir los altos índices de pobreza.

Lo que se destaca de este nuevo acercamiento entre EE UU y América Latina es que la agenda esté dominada por temas sociales. Esto es verdaderamente revelador porque los republicanos anteriormente sólo habían limitado las relaciones con el resto del continente al narcotráfico, la inmigración y el libre comercio. Washington acepta ahora lo que ha sido una evidencia durante años: el avance de la democracia en América Latina no se ha visto corroborado por progresos en la calidad de vida de los ciudadanos.

Ayudar a Latinoamérica a esta altura supone que Bush pretende lavar la pésima imagen que tiene en el mundo, empezando por el tradicional “patio trasero”. EE UU poco puede decir en materia de integración económica y liberalización de los mercados a los países de Oriente Medio si cerca de casa no implementa un sistema de intercambio justo y equilibrado. Su presencia a lo largo de la historia latinoamericana ha dejado tantas heridas imborrables (apoyando a dictaduras represivas de derecha, principalmente) que resulta poco creíble que desee el progreso incondicionado de la región.

Entre las áreas donde recaerá la asistencia norteamericana se cuenta la salud, la educación y la vivienda. Para el terreno educativo pretende destinar 75 millones de dólares para que latinoamericanos puedan aprender inglés en su país y Estados Unidos.

Asimismo, señaló que destinará 385 millones de dólares más para ayudar a los habitantes de la región a comprar vivienda, una ayuda que sería otorgada mediante la Corporación de Inversiones Extranjeras Privadas (OPIC).

El plan de la Casa Blanca para reducir la pobreza que azota a esta parte del continente contempla el comercio con la región y medidas para reducir la pobreza mediante la producción de biocombustibles. En días pasados George W. Bush y “Lula” Da Silva manifestaron su intención para promover este tipo de iniciativas energéticas. Durante el encuentro que George Bush tendrá esta semana en Brasil con su colega brasilero sellarán un acuerdo estratégico que además de promover de un foro para la creación de una nueva industria alternativa al petróleo, incluirá otros dos componentes: en primer lugar habrá un acuerdo de cooperación entre EEUU y Brasil a nivel de investigaciones y desarrollo.

"Estados Unidos y Brasil son complementarios porque Brasil produce etanol a partir de la caña de azúcar y nosotros a partir del maíz y de los granos", dijo el jefe de la diplomacia de los EE UU para el hemisferio, Tom Shannon a diversos medios periodísticos.En segundo lugar, Brasil y EE UU apoyarán el desarrollo de programas experimentales en países de América Central y del Caribe que actualmente no producen etanol para que puedan empezar a hacerlo. Shannon dijo que en un futuro naciones como Argentina podrán sumarse a la iniciativa.

Cabe recordar que en enero, durante el discurso sobre el estado de la Unión que ofreció el presidente norteamericano, éste anunció la urgencia de reducir la dependencia de fuentes externas de energía (de petróleo). De ahí que la alianza con Brasil, uno de los pocos países que ha logrado satisfacer su demanda interna de combustibles sea vital para generar un mercado mucho más desarrollado.

A Brasil le preocupa que EE UU mantenga los aranceles que gravan al etanol foráneo. Sería contradictorio que la potencia aspire a generar un mercado para ese combustible cuando impone trabas a su comercialización.

De otro lado, América Latina no es, desde luego, una de las zonas del mundo en la que, últimamente, se centre la atención de la política norteamericana. Este es el primer viaje de Bush en su segundo mandato y el segundo de su presidencia. Al margen del formalismo de las cumbres periódicas, la Administración estadounidense parece seguir los acontecimientos en su propio continente con distancia y desinterés. Un tercer viaje a la región está programado para el próximo año, el último de su mandato, en el marco de la cumbre bianual del APEC (el Foro de Cooperación Económica del Asia-Pacífico) que se celebrará en Perú.

Para Washington, América Latina es hoy, básicamente, una región estable, razonablemente segura y amable para los intereses norteamericanos, con excepción de las acciones y las declaraciones de Chávez, a las que hasta hoy aquí se ha contestado sólo con silencio e indiferencia.

México y Colombia, por su parte, son dos los destinos donde los intereses norteamericanos se ven más desafiados a corto plazo. En Colombia, EE UU viene apoyando los esfuerzos del Gobierno pro norteamericano de Álvaro Uribe, el presidente latinoamericano con mayor cercanía a Estados Unidos, para pacificar el país. Bogotá atraviesa por una situación difícil al enfrentar a los fenómenos del narcotráfico y la narcoguerrilla. En México, Washington necesita asegurar la estabilidad de la nación azteca para afrontar juntos el asunto de la inmigración ilegal, éste asunto es vital para la política doméstica norteamericana y será uno de los temas dominantes de la próxima elección presidencial.

George W. Bush espera encontrar de parte del presidente Álvaro Uribe buenos argumentos para convencer después al Congreso norteamericano de que el escándalo de las conexiones de miembros de su Gobierno con los paramilitares no debe poner en riesgo la continuación del “Plan Colombia” y del apoyo económico y militar de Estados Unidos a ese país.

La política de ayuda militar a Colombia para combatir a la narcoguerrilla (unos 700 millones de dólares anuales) fue iniciada por Bill Clinton, pero es hoy uno de los instrumentos esenciales de la política de Bush en América Latina. El Partido Demócrata, que actualmente controla ambas Cámaras del Congreso, tiene reservas crecientes sobre la continuación de esa ayuda y quiere recibir garantías de que el Gobierno de Uribe respeta los derechos humanos. Colombia busca, además, un tratado de libre comercio con Estados Unidos para el que el Congreso tiene la última palabra.

Volviendo a México, Washington se libró de la pesadilla de tener a López Obrador como presidente vecino, pero necesita ahora que Calderón sea un líder fuerte y capaz de desarrollar y estabilizar México. Esas son las mejores armas para contener la masiva emigración ilegal a través de la larga frontera común. Otras medidas más drásticas, como el muro aprobado por el Congreso norteamericano y al que Bush se opone, provocan un fuerte rechazo en México y resultan costosas y de dudosa viabilidad en Estados Unidos.

Pero sean cuales sean, George W. Bush y el Partido Republicano necesitan ofrecer soluciones para la inmigración ilegal. En algunos Estados decisivos para las elecciones, como California o Texas, ese es un asunto que ocupa el primer lugar entre las preocupaciones de los ciudadanos. Se trata, en sí mismo, de un tema capaz de hacerle ganar o perder a un candidato unas elecciones. Y hay que recordar que estamos en campaña electoral.

Este Bush que se muestra dispuesto a dialogar con antiguos integrantes del “eje del mal” y a preocuparse por el bienestar socio-económico de América Latina es más calculador y moderado que el anterior. Lamentablemente -para él-, por razones de tiempo no podrá cosechar todos los frutos que podría generarle esta nueva postura.

Según Winston Churchill, “Estados Unidos tiende a hacer las cosas bien cuando ha agotado todas las demás opciones”. Y en América Latina dicho aforismo se corrobora cuando EE UU manifiesta una preocupación tangible por los problemas del continente. Tangible en el sentido de que su discurso viene acompañado de algunas ayudas en las áreas de la educación, la energía y la vivienda.

Se espera que las demás luchas en Latinoamérica contra el narcotráfico y la inmigración ilegal incluyan ese nuevo enfoque que considera aspectos sociales como la pobreza, la desigualdad y la exclusión ya que, en palabras del Consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, EE UU considera “inaceptablemente altos”.

Si América del sur ha dado un “giro” hacia la izquierda, Bush ha dado un salto hacia la realidad.

China y la caída de los mercados mundiales

5.3.07

Napoleón dijo alguna vez que “el día que China se levante, el mundo temblará”, y no queda ninguna duda. Pero no mencionó explícitamente qué sucederá cuando ese gigante caiga. Aún no somos capaces de predecir los efectos de una recesión en China o la debacle de su plaza bursátil, pero sí estamos sintiendo –y con creces- los desbarajustes que ese país produce mientras aprende a ser capitalista.

La globalización sirve en este caso de amplificador para magnificar y transmitir las correcciones que sufre su economía, con innegables repercusiones en los mercados internacionales.

El desplome sufrido la semana pasada en la Bolsa de Shangai fue fruto de una serie de medidas y rumores que provocaron fuertes descensos en la mayor parte de los mercados mundiales. Entre las acciones que desencadenaron la caída se halla la decisión del Beijing de incrementar los depósitos en el Banco Central Chino (del 9.5% al 10%) para restringir la disponibilidad de efectivo de los bancos. Sin dinero del que echar mano las entidades financieras no pueden otorgar prestamos, lo que aumenta el costo de la tasa de interés para las colocaciones y encarece el precio del dinero crediticio.

La razón para limitar la capacidad financiera de los bancos se debe a que con ello busca controlar la inflación y detener progresivamente la vertiginosa marcha de su economía, que corre el riesgo de sobrecalentarse, como el planeta, sino le pone freno. De modo que al restringir el crédito (al hacerlo más oneroso para los prestamistas), se desincentiva la inversión y el auge exportador que se financia con un yuan subvaluado.

El diario Le Monde comenta que las debilidades de China son conocidas y pueden causar una verdadera catástrofe social porque los chinos invierten fuertemente en la bolsa; y no hablamos de inversionistas institucionales o conocedores del mercado de valores, sino de gente común y corriente que suele tomar un prestamos bancarios para comprar acciones. “Pensionados, desempleados y amas de especulan con acciones días completos. En China una caída de la bolsa es inevitablemente una crisis social”, relata la reputada publicación francesa.

“Gracias la disponibilidad de dinero relativamente barato por parte de los bancos y los deseos de la clase media china de obtener algún ingreso adicional, la plaza de Shangai creció más del 130% en 2006 y había subido 25% este año”, así lo revela la prestigiosa revista The Economist. El gobierno puso frenos a ese mecanismo y también subió los encajes a los bancos, es decir, el dinero que deben mantener en sus cajas de seguridad, con el objetivo de desacelerar el crecimiento económico.

Para el Gobierno chino es preocupante que su ascenso económico dependa casi exclusivamente de la inversión y las exportaciones. De ahí que su meta para evitar los vaivenes y distorsiones externos sea construir un gran mercado interno (demanda interna) como el que poseen economìas más sofisticadas como la estadounidense o la europea.

China tiene muchas dificultades para reorientar la estructura de su economía hacia un modelo en el que el consumo privado tenga mayor peso. Por ello se ve obligada a realizar algunas correcciones que generan alteraciones en los mercados.

Lo que está inundando China de dinero es el superávit comercial que mantiene con el resto de economías mundiales. El exceso de liquidez es responsable del aumento de la inversión y del alza de la inflación que durante el 2006 alcanzó 1.5%, pero en enero de este año llegó a un preocupante 2.2%, superando todas las metas inflacionarias estimadas por su banco central.

Cabe recordar que una subida descontrolada de los precios puede ocasionar mayores inestabilidades sociales puesto que China tiene un gran número de pobres, cercano a los 700 millones de habitantes; a pesar de que entre 300 a 400 millones se ubican en la clase media. Con un mayor nivel de precios las presiones sociales aumentarían, así como la posibilidad de poner por primera vez en jaque el extremo control que el Partido Comunista Chino ha mantenido en el país.

En los últimos ocho meses el Banco Central Chino ha venido implementando un aumento del ratio de reservas para restar efectivo a los bancos. Al cortar el suministro de dinero el Estado estima que podrá limitar el exceso de liquidez en su sistema financiero.

China ha emprendido en los últimos tiempos una nueva “marcha” con el fin de modificar la estructura de su economía. Así como poco a poco ha ido ganando un lugar en la fabricación de bienes de alta tecnología (y no sólo en el de manufacturas baratas), espera avanzar hacia la plena transformación económica. En días pasados, el presidente chino, Hu Jintao, declaró que China "mantendrá una política fiscal y monetaria prudente para hacer avanzar la reestructuración de la economía". Lo cual da entender que seguirán vigentes los estrictos controles macroeconómicos sobre la inversión en activos fijos y la concesión de créditos.

Los esfuerzos del Gobierno chino para reducir la inversión y el boom exportador han dado escasos resultados pues ambos han subido un 24.5% y un 27.2%, respectivamente. "La inversión ya supone el 45% del PIB, y las exportaciones más de un tercio. La cuestión clave para la economía es estimular el consumo y reducir el ahorro", explica Huang Yiping, analista jefe para Asia de Citigroup. "El Gobierno ha hecho esfuerzos en este sentido, como mejorar el sistema de protección social (del cual carece la inmensa mayoría de la población), o dar apoyo financiero a las infraestructuras rurales y a la educación (que en China es de pago, sea pública o privada). Pero modificar las pautas de ahorro es un proceso a largo plazo", añade.

Para Huang, "los mayores desafíos a los que se enfrenta la economía son alcanzar el equilibrio -entre la inversión y el consumo, entre la demanda exterior y la doméstica, entre las zonas urbanas y las rurales, entre la costa y el interior- y mejorar la eficiencia de los recursos. Sólo así puede China mejorar la calidad y la sostenibilidad del crecimiento".

El Banco Mundial también ha tomado nota de estos problemas y alerta que será sumamente difícil para China cumplir el objetivo de modificar la estructura económica. “Las medidas para ralentizar el crecimiento exportador serán insuficientes dado el constantes incremento de la productividad y la fortaleza de la economía mundial”, revela el último informe trimestral de la entidad financiera sobre el país asiático. De ahí que el alza de la presión fiscal y la reevaluación del yuan no hayan generado resultados.

Sobre la “crisis” del martes 27 de febrero, la mayoría de analistas financieros y del mercado de capitales han atribuido a las declaraciones del ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, (sobre una probable recesión en la economía de su país) y los controles del Gobierno chino a los capitales y a los bancos, la estrepitosa caída de las bolsas alrededor del mundo. Ese día el índice Shanghai Composite Index perdió un 8.8%, la mayor baja de su historia y hoy lunes perdió un 1.6%.

Además, Japón e India cerraron su sesión (este día) con caídas superiores al 3%. El indicador de referencia de la Bolsa de Tokio, el Nikkei 225, acumula cinco sesiones consecutivas de caídas y perdió un 3,34%, o 575,68 puntos, hasta 16.642 puntos. Después de haber alcanzado el lunes su nivel más alto en siete años, el indicador ha perdió 1.573 puntos en apenas cinco días, o un 8,64% de su valor, lo que viene a corroborar las tesis sobre una corrección necesaria.

El índice de referencia de la Bolsa de India, el Sensex, cayó un 3,7% y cerró en 12.357 puntos. En China, el índice Shanghai Composite Index perdió un 1,6%, hasta 2.783 puntos, en una jornada marcada por rumores acerca de fusiones entre las plataformas bursátiles chinas. Y el mercado bursátil de Hong Kong cerró su sesión de hoy con un retroceso del 4%.

El desplome de las bolsas asiáticas, arrastradas por la fortaleza del yen, se debe a que la apreciación de la divisa japonesa ha impulsado la venta de los valores de las firmas exportadoras, un sector fundamental de la economía de Japón. El cierre en negativo el viernes de Wall Street también contribuyó a esta fuerte caída de los mercados de valores del Viejo Continente y asiáticos.

Guillermo Moreno, analista de la firma Daiwa Securities, indicó a la BBC que la caída de las bolsas asiáticas, especialmente la japonesa, habían influido factores como la revaluación del yen, así como la preocupación por el comportamiento de la economía estadounidense, el principal mercado para las exportaciones asiáticas.

El yen alcanzó el lunes su mayor cotización frente al dólar en tres meses. Una moneda fuerte recorta las utilidades de firmas japonesas cuando se repatrian las ganancias obtenidas por las mismas en el exterior. Eso lleva a que los inversores vendan acciones de firmas exportadoras japonesas como Toyota Motor y Canon.

Alfredo Suárez, experto del ING Bank con sede en Nueva York, señaló a la CNN que la reciente fortaleza del yen se explica porque “los inversionistas están tomando préstamos en dicha moneda ya que ofrece menores tasas de interés”. “La razón se debe a que la Reserva Federal ha mantenido alta las tasas para apalancarse (financiarse) en dólares”. De ahí que los agentes hayan buscado la tasa más baja para agenciarse de dinero. Actualmente la tasa interbancaria federal que establece la Fed se halla en 5,25%.

Otro factor que contribuye a la vulnerabilidad de los mercados mundiales es la preocupación acerca de la economía de EE UU (25% de la global y si caerá o no en recesión), en particular los indicadores de su sector inmobiliario en el que se han apreciado sensibles descensos en la construcción de viviendas. El problema en dicho sector radica en que los propietarios han hipotecado varias veces su propiedad inmobiliaria para obtener préstamos de consumo o para realizar mejoras en sus hogares. Se teme que el alto volumen de endeudamiento provoque una moratoria en el pago de los préstamos y una crisis en la banca o en los derivados crediticios.

En el corto plazo se pronostica volatilidad y fluctuaciones adversas en las plazas del mundo. Las pérdidas continuarán mientras los inversionistas se deshagan de los valores más riesgosos.

Una crisis global podría desatarse si el consumo en EE UU decae como consecuencia de la "burbuja inmobiliaria" ya que los consumidores se financian obteniendo créditos que garantizan con sus hipotecas. Si esto sucede, China, que debe parte de su crecimiento a las ventas a EE UU, reduciría su demanda por las materias primas que importa de otras regiones como América Latina y África, principalmente.

Por el momento los datos apuntan a que habrá un aterrizaje suave de la economía norteamericana. Y si así fuera, el mundo podría seguir en calma, así lo dan a entender tanto la Reserva Federal como el FMI.

De otro lado, la intención de China de aumentar su presupuesto de defensa revela que la dirigencia oriental cree que los fundamentos de su economía seguirán siendo sólidos. De otro modo no se explica el incremento de 17% del gasto militar para este año.

Greenspan: Another brick in the wall

28.2.07

Las bolsas de todo el mundo experimentaron ayer una baja acentuada como consecuencia de las declaraciones de Alan Greenspan quien sostuvo que los Estados Unidos podrían entrar en recesión hacia fin de 2007 y el anuncio de la supervisora financiera china de empezar a ver “si son reales” tantos estados financieros de sus empresas en la bolsa.

Como resultado, la bolsa de Shangai cayó ayer el 8,8 %; en Londres, la baja llegó al 2,3 %, en París, en Frankfurt, en Madrid y en Milan 3 %. En la región, la bolsa mexicana baja a media rueda el 3 % y el BOVESPA de Brasil, el 3,9 %, y el índice accionario de la Bolsa de Colombia bajó hasta un 5 %.



El principal índice accionario de China, culpable de una feroz caída de los mercados globales del martes, "rebotaron" hoy miércoles un 4 por ciento y borraron casi la mitad de las pérdidas de la sesión anterior, porque los inversores no hallaron razones para justificar la incertidumbre.

La bolsa de valores de Lima no se salvó de este efecto y registró la mayor caída del año con 8,84%. Claro que aqui en Perú fue motivo para aumentar las compras, aunque estas no fueron del ritmo que se esperaban, pues cerró a pérdida nuevamente según el último reporte de Reuters.

Para los trabajadores, los fondos de pensión podrían ser los afectados o felices ganadores de este tipo de situaciones, según como estén las compras de sus respectivas AFPs.


En el mundo felizmente el pánico parece haber pasado. Hoy ya se recuperó Shangai y otras zonas, como vemos en los siguientes extractos:



Bolsa de Shangai sube tras desplome en 'martes negro'

Shangai, China (Reuters).- El martes, los títulos de China se derrumbaron un 8,8 por ciento, el mayor descenso diario en una década, después de que los fondos mutuos embolsaran ganancias, las que habían llegado a niveles récord.

Pero la recuperación parcial del miércoles demostró que, para la mayoría de los inversionistas, lo de la sesión previa no marcó el inicio de una caída de largo plazo de los mercados chinos.

"La movida de ayer (martes) fue más un retiro de ganancias que un giro significativo de la confianza", escribió en un reporte Stephen Green, economista senior de Standard Chartered Bank en Shangai.

Además, dijo que la reacción de pánico de los mercados globales frente a la caída china no estaba garantizada. El martes bajaron las bolsas en todo el mundo, las monedas en los mercados emergentes e, incluso, los precios de los metales y del petróleo.

"Lo de ayer le sugiere a algunos que el mercado chino y el mundial están profundamente vinculados en la actualidad. Pero lo que ocurrió hoy es un balde de agua fría para esa teoría", afirmó Green.

El índice Shanghai Composite Index <.SSEC> llegó a caer más de un 1 por ciento en la mañana del miércoles, pero se recuperó para cerrar con un alza del 3,94 por ciento, a 2.881,073 puntos, a sólo 8 puntos de su máximo de la jornada.

Un total de 785 acciones de Shangai avanzaron, mientras que sólo descendieron 70. Aunque fue importante el monto de operaciones en títulos clase A de Shangai, por 94.400 millones de yuanes (12.200 millones de dólares), estuvo por abajo del máximo histórico de 128.000 millones de yuanes logrado el martes.

(1 dlr =7,74 yuanes)



Bolsa de Brasil sube tras desplome en 'martes negro'

SAO PAULO (Reuters) - El índice referencial de la Bolsa de Sao Paulo subía ligeramente el miércoles, un día después de haber marcado su mayor caída diaria desde el 11 de septiembre del 2001.

El Bovespa ganaba un 0,51 por ciento a 43.364 puntos en las primeras operaciones. El índice perdió un 6,63 por ciento el martes luego de que un descalabro de la bolsa china y dudas sobre la fortaleza de la economía estadounidense desataron una ola vendedora en los mercados globales.

Antes del tropezón del martes, los precios de los activos brasileños habían subido durante tres años debido al apetito de los inversores extranjeros que buscan grandes retornos en los mercados emergentes.

Se cae parte de la fuerza laboral de USA : Abejas!

Estados Unidos está en peligro de quedarse sin abejas para polinizar sus cultivos de almendra, la principal exportación hortícola del país.

Febrero y marzo son los meses cruciales para los cultivadores de almendra, pues es cuando los árboles florean y necesitan polinización.

En esta época del año, los propietarios de colmenas comerciales llevan su invaluable carga a California -donde se cultiva casi el 80% de las almendras del mundo- para servir a la floración.

Anualmente, el cultivo vale más de US$2,5 miles de millones y muchos empleos dependen de una buena cosecha, explica Dan Cummings, uno de los directores de la Compañía de la Almendra de California y presidente de su equipo de trabajo sobre abejas.

Actualmente, se trabaja en cerca de 222.000 hectáreas para producir almendra. Cummings espera que esta cifra se eleve a 330.000 hectáreas en los próximos cinco años.

Sin embargo, dijo Cummings, ese crecimiento plantea un problema real.

"Alrededor de dos tercios de las abejas en Estados Unidos necesitan venir a California para la polinización de almendra", dijo Cummings. "La apicultura en Estados Unidos es muy migratoria".

Atención a las colmenas

El peligro es que conforme crecen las demandas de los cultivadores de almendra de tener colmenas saludables, Estados Unidos simplemente no tendrá colonias comerciales suficientes disponibles para viajar.

Las abejas viajan desde lugares tan lejanos como Carolina del Norte hasta California sólo para que puedan ser usadas en la temporada clave de polinización.

"El último año nos quedamos un poco cortos", dijo Cummings.

Ya la demanda por colonias, dijo, está elevando los precios que los apicultores ponen al rentar sus colonias.

En 2004, los apicultores obtuvieron, en promedio, US$54 por cada colmena que enviaban a los campos de almendra en California. El año pasado, los precios llegaron a un máximo de US$85, y en 2006 hay reportes de que los propietarios están cobrando más de US$150.

Parásitos

Para colmo, las abejas estadounidenses están padeciendo del resurgimiento de los debilitantes ataques de ácaro Varroa. Estos diminutos parásitos afectan el crecimiento de las abejas, consume los recursos del panal y mata lentamente a la colonia.

Desafortunadamente, dijo Cummings, las colonias de abejas muy dañadas por el ácaro colapsaron típicamente casi al mismo tiempo en que los árboles de almendra empezaron a florecer.

Aunque el uso de tratamientos químicos puede ayudar a manejar el problema, el uso de pesticidas ha sido tan extenso que algunos ácaros han desarrollado resistencia.

Encontrar una mejor manera de manejar a los ácaros se ha convertido en un problema serio, dijo Cummings, debido a la estrecha relación entre la salud de las colmenas y el tamaño del cultivo de la almendra.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_4791000/4791866.stm


Agricultores, apicultores y científicos en Estados Unidos están desconcertados por la desaparición masiva de abejas.

Apicultor
En algunos estados se ha perdido hasta 70% de la población de abejas.
En 24 estados de ese país los insectos parecen estar muriendo a una velocidad alarmante.

Hasta ahora la causa es un misterio, pero la desaparición de estos insectos amenaza la producción de numerosos cultivos.

Las colonias de abejas en Estados Unidos ya habían sido azotadas por crisis regionales en el pasado, pero ésta, dicen los expertos, es la primer crisis a nivel nacional.

La noticia de la desaparición de abejas podría no parecer importante.

Pero en Estados Unidos la polinización que realizan estos trabajadores insectos vale más de US$14.000 millones en semillas y cultivos cada año, particularmente de frutas, hortalizas y frutos secos, que dependen de ese proceso.

"La producción de almendros podría estar amenazada", dijo a BBC Ciencia Fernando Esteban, director de la revista "Espacio Apícola", de Argentina.

"California es el principal proveedor de almendros del mundo y allí cada año se requieren aproximadamente dos millones de colmenas para realizar la polinización de ese fruto seco", afirma el experto.

Esta crisis pone de manifiesto la importancia del papel que juegan las abejas en el proceso que hace llegar las frutas y verduras a nuestros supermercados y platillos.

Y numerosos cultivos están amenazados, desde aguacates y kiwis, hasta almendras.

La comunidad científica y la apícola están asombradas por las colmenas vacías y afirman que nunca se había visto algo similar en el país.

Se ha informado que la pérdida de abejas va desde el 30% y 60% en estados de la costa oeste, a el 70% en la costa este y Texas, en el sur del país.

La pérdida normal, dicen los expertos, es de 20%, que ocurre durante las temporadas de frío.

Teorías

Los científicos creen que los insectos podrían estar muriendo en el campo, o quizás están desorientados, exhaustos y eventualmente caen víctimas del frío.

Colmena
La muerte podría deberse a un virus o a la mala nutrición del insecto.
Pero la pregunta principal es ¿por qué dejan las colmenas?

Los investigadores están analizando varias posibles causas de esta desaparición, que llaman "síndrome de despoblación de colmena".

"Actualmente se están llevando a cabo estudios nuevos sobre estos síndromes -afirma Fernando Esteban- que se deben a un debilitamiento de las abejas, y que ocasiona un estrés en la colonia".

"Éste sí tiene causas bien conocidas, como la pérdida que estamos provocando en la biodiversidad causadas, por ejemplo, por el exceso o uso de agroquímicos", señala.

Las teorías incluyen un posible virus, un hongo, o la mala nutrición del insecto.

"Hemos ido reduciendo el espectro de la variedad de plantas, de vegetaciones y flores que son el sustento de la abeja", afirma Fernando Esteban.

Según el experto, la mala nutrición y el bajo nivel proteico en las abejas las vuelve susceptibles a virus y a distintos tipos de patologías, que las terminan destruyendo.

Otra teoría señala que los pesticidas, que están prohibidos en ciertos países de Europa, podrían estar afectando la capacidad innata de las abejas para navegar de vuelta a sus colmenas.

Valor

La apicultura, que fuera alguna vez dominio de aficionados, se ha vuelto una actividad cada vez más comercial y consolidada.

Un ejemplo es el estado de California, donde se produce uno de los cultivos más redituables del país: el de almendros.

"Cada año se requieren más colmenas para llevar a cabo la polinización de esos cultivos", afirma Fernando Esteban.

"Y la situación es tan crítica y radical que cada año el pago a los apicultores es más alto debido a la creciente demanda de colmenas en estas plantaciones de almendros", señala.

El daño económico de la pérdida de abejas es sin duda importante, pero tal como señala Fernando Esteban el valor de la abeja va mucho más allá de la polinización de almendros o del girasol.

"La abeja es necesaria para mantener la biodiversidad del planeta", dice el experto.

"Gracias a la abeja y a la producción de su polinización puede preservarse una gran variedad de especies y esa ha sido su mayor contribución al planeta desde hace más de 50 millones de años", concluye Fernando Esteban.

El fin del eje del mal: EE UU inicia negociaciones con Irán

27.2.07

El “eje del mal”, término acuñado por el presidente Bush para referirse a los integrantes de una terna amenazante y desestabilizadora acaba de desaparecer. Al menos durante las próximas semanas mientras tengan lugar las negociaciones entre EE UU y Corea del Norte sobre la desmantelaciòn de su programa nuclear y con Irán acerca de su rol en la estabilización iraquí. Se podría decir oficialmente que la doctrina de no diálogo o trato con países contrarios a los intereses estadounidenses culminó tras el conocerse el anuncio de que EE UU discutiría con Siria e Irán la delicada situación de su vecino Iraq.

El trío que ubicaba a Iraq, Norcorea e Irán en un mismo rango perdió vigencia luego de la ocupación iraquí por parte de EE UU y del acuerdo suscrito entre el segundo de los citados y la potencia norteamericana en fechas recientes. No se sabe hasta qué punto Pyongyang cumplirá con sus obligaciones (referidas la clausura de su proyecto atómico y de sus misiles de mediano y largo alcance), pero existe la firme intención de seguir negociando los aspectos más importantes que conduzcan a la desnuclearización del la península coreana. Que Irán haya intentado antes discutir la problemática de la seguridad interna iraquí dice mucho a favor de que las conversaciones puedan prosperar y encontrar un buen camino. Ya en el 2003 Irán propuso la alternativa del diálogo a EE UU siendo rechazada por la Casa Blanca al adoptar una política exterior de corte neoconservador por la que apostaba por la fuerza o su amenaza para imponer la agenda estadounidense.

Las recomendaciones que el pasado diciembre hiciera el Grupo de Estudio sobre Iraq están siendo incorporadas cuando inicialmente la Casa Blanca descartó los esfuerzos de ese comité bipartidario (conformado por republicanos y demócratas) para encontrar una salida a la crisis iraquí. Con la incorporación de Siria e Irán a la ronda de negociaciones sobre Iraq, que incluirá a los demás vecinos de ese país, miembros de la Liga Árabe, de la Conferencia Islámica y del G-8 (los siete países más industrializados del mundo y Rusia), se está estableciendo, por primera vez en los seis años que lleva esta Administración republicana, una política exterior realista ya que reconoce, en primer lugar, que el conflicto iraquí sólo puede resolverse políticamente (lo que incluye negociaciones con países y facciones opuestas a Washington) y, en segundo lugar, aceptar el surgimiento de nuevos poderes y actores que resulta imposible ignorar al momento de buscar una solución para la cuestión iraquí.

El hecho de que Bagdad, que no da un paso sin la previa aprobación norteamericana, haya manifestado su intención de convocar a las fuerzas regionales para abordar la inestabilidad iraquí, implica que EE UU no pensaba dar ese trascendental movimiento sin explorar indirectamente, a través de la cancillería de ese paìs, qué tan comprometidos se encontraban los miembros del antiguo “eje del mal” respecto al proceso de pacificación iraquí.

No resulta para nada sorpresivo que EE UU haya optado por el diálogo a estas alturas, es decir, cuando se ha profundizado la crisis en Iraq y soplan nuevos vientos de guerra en la región. Esto porque en principio EE UU ya había dado señales de apertura al emprender tratativas con la díscola Norcorea y al aceptar la participación de Hamas en la conformación del futuro Gobierno de Unidad Palestino si reconocía el derecho de existencia de Israel. Los cambios en la dirección de la política estadounidense, en ese sentido, son notables, pero no auguran nada positivo porque es muy prematuro aventurar que la postura “conciliadora” del departamento de Estado vaya a dar algún resultado inmediato. No se esperan negociaciones fáciles ni cortas dada la complejidad del problema que será abordado (la estabilización iraquí), y porque los intereses contrapuestos de las partes saldrán en algún momento a relucir.

Esta vía, la del diálogo, es la única que EE UU no había explorado por considerar que su supremacía militar (convencional) era suficiente para acorralar a cualquier enemigo bien sea por la puesta en marcha de su maquinaria bélica, o bien por la de su amenaza.

Washington debió darse cuenta antes de que a Irán le interesa tanto como a él un Iraq seguro y estable. Teherán ha dado muestras de querer participar en la reconstrucción iraquí y en la estabilización de su proceso político. Son muchos los vínculos que unen a los iraníes con Iraq, entre los que destacan los religiosos porque la mayoría de ciudadanos de ambos países profesa la vertiente chiíta del Islam. Sin dejar de lado que al ser importantes productores de petróleo tendrán que desarrollar una política petrolera conjunta en el seno de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para garantizar mayores precios por su principal recurso.

Como vecino de Iraq, a Irán le preocupará cualquier crisis política que se desate; mientras que EE UU puede abandonar en el mediano plazo ese país ante las presiones internas que reclaman el retorno inmediato de las tropas.

El debido control de las fronteras que Iraq comparte con Siria e Irán forma parte de una estrategia de seguridad integral que debe llevarse a cabo para detener la espiral de violencia sectaria que desangra al país. De ahí la importancia de estos países para detener el flujo de milicianos y armas que se filtran los extensos bordes. La situación de la seguridad fronteriza es vital y EE UU lo advierte no sólo en Iraq, sino también en Afganistán, donde la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) enfrenta un resurgimiento del talibán y Al Qaeda que operan frecuentemente en los límites con Pakistán. Este tipo de cruces permeables permite al movimiento fundamentalista reclutar y adoctrinar militantes a la vez que le brinda refugios y rutas de escape seguras, así como depósitos dónde esconder armas y pertrechos militares.

A Siria también le conviene participar en la estabilización iraquí ya que puede ser un paso previo para lograr la paz definitiva con Israel. Lo que implica a futuro la devolución de las Alturas del Golán, una serie de territorios escarpados que Israel conquistó a Siria durante la guerra que les enfrentó en 1967. Con Siria en la mesa de negociaciones se abre la posibilidad de que los problemas internos del Líbano encuentren también solución, o que, por lo menos, alberguen cierta esperanza.

Si bien EE UU e Irán se hallan enfrentados en una serie de conflictos por todo Medio Oriente que van desde respaldar a Hezbollah en el Líbano, financiar a Hamas en el problema palestino-israelí y promover la violencia y la inestabilidad en Iraq canalizando armas y dinero a milicias chiíes como el macabro Ejército Mahdi, del clérigo chií Muqtada al Sàder, existen cuatro asuntos clave que les unen.

El primero de ellos es que con la inestabilidad iraquí aumentaría el número de refugiados que tanto Siria como Irán tendrían que alojar. La presencia de cientos de miles de iraquíes (o tal vez millones) afectaría negativamente las condiciones de vida de ambos países. Económicamente se percibiría un severo daño que afectaría el crecimiento iraní, que sumada a las posibles sanciones económicas que pretende adoptar el Consejo de Seguridad (por su rechazo a congelar su programa de enriquecimiento de uranio), podría desatar una crisis humanitaria sin precedentes que detendría la marcha de la revolución islámica iniciada en 1979.

Otro de los asuntos que vinculan los intereses norteamericanos e iraníes es la lucha contra el integrismo sunnita encabezado por Al Qaeda y Osama Bin Laden. La presencia de efectivos y agentes de esa agrupación terrorista en Iraq preocupa a EE UU e Irán por igual ya que ambos desean evitar que ese país se convierta en un refugio seguro para Al Qaeda y otros yihadistas de todo el mundo.

Un tercer nexo entre EE UU e Irán es de corte geopolítico ya que ninguno de los dos desea una división de Iraq en tres estados: suní, kurdo y chiíta, respectivamente. En Washington se habla mucho de que la partición beneficiaría de hecho a los iraníes, porque les daría una posición todavía más sólida entre la mayoría chií de Iraq. Puede que sea cierto, pero la partición también llevaría a un Kurdistán independiente, que es algo que Irán, que lucha contra su rebelde y desposeída población kurda, no podría soportar.

El cuarto aspecto está relacionado con la retirada norteamericana de Iraq. En esto están perfectamente de acuerdo ya que EE UU no desea extender su presencia más allá de un año o dos, cuando menos. De hecho, el Grupo de Expertos para Iraq, liderado por el ex secretario de Estado, James Baker III, sugirió que el regreso debe ser paulatino y culminar en el 2008, limitando la participación estadounidense al apoyo logístico, entrenamiento y asesoramiento de las tropas y facilitar informes de inteligencia, algo similar a lo que intentó Richard Nixon en Vietnam, aunque no concretó todos los puntos de su plan.

Desde ese punto de vista, un Iraq viable dejaría de ser una amenaza humanitaria para sus vecinos que a duras penas soportan los cerca de 1,6 millones de refugiados que han abandonado Iraq desde la guerra civil. Si bien Irán no ha sido el principal destino de los exiliados iraquíes (sunnitas de clase media en su mayoría) pues han inundado Siria y Jordania, la teocracia chiíta podría verse expuesta a una gran oleada de migrantes pobres en caso de que la guerra alcance nuevos estadìos de violencia.

Un diálogo incondicionado sobre Iraq es posible hasta cierto punto ya que Irán podría exigir mayor flexibilidad norteamericana hacia su programa atómico. Algo posible dada la incapacidad que evidencia EE UU para impedir que Irán desarrolle su programa nuclear “civil”. La concesión resulta atendible; aunque luego Israel vea con malos ojos como su gran aliado occidental tolera que un régimen fundamentalista rompa con el desbalance estratégico que se inclina a su favor (por ser también poseedor de tecnología nuclear).

EE UU, por su parte, podría deslizar la propuesta de una presencia militar “mínima” en Iraq para garantizar la estabilidad del país. Al respecto, Robert Gates, secretario de Defensa estadounidense, dijo el martes que Washington podría mantener una presencia militar en Iraq por un "período prolongado," similar a las bases que mantiene en Alemania y Corea del Sur. El temor para sus rivales en el Golfo es que esa presencia se convierta en permanente porque desde la Segunda Guerra Mundial EE UU no ha desmantelado sus bases en Alemania, Italia, Reino Unido, etc. Es más, hasta pretende reforzar su presencia en países de Europa del Este (mediante el despliegue de bases militares y la construcción de un escudo antimisiles). Lo mismo sucede para el caso Surcoreano en el que las tropas norteamericanas están apostadas desde la Guerra de Corea (1950-1953), y cuya presencia no es mínima como lo sostiene el secretario Gates, pues ronda los 37.000 efectivos.

Dados los graves problemas de seguridad interna de Iraq, se espera que el próximo desplazamiento norteamericano, siendo mucho menor al actual (de 140.000 soldados), sea mucho más prolongado.

Con la derrota de los neocons tras las abruptas salidas del ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y de John Bolton, ex embajador de EE UU ante la ONU, llegó también el turno para su ideología que hasta ahora impedía ver el mundo como realmente era: multipolar y complejo, como lo acaba de demostrar la caída bursátil originada en la bolsa de valores Shanghai que arrastró a los tradicionales mercados y plazas de EE UU y Europa.

Luego de que el ministro de Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, anunciara la convocatoria de una cumbre regional en Bagdad, la secretaria de Estado norteamericano, Condoleezza Rice, dijo que "esperamos que todos los gobiernos aprovechen esta oportunidad para mejorar sus relaciones con Iraq y trabajen en pro de la paz y la estabilidad en la región". Con ello se abre una nueva página en la historia de las relaciones de Oriente Medio y confirma la tesis del Instituto de Investigaciones Estratégicas de Londres sobre la pérdida de hegemonía internacional de EE UU ya que “no puede imponer su agenda”.

Rice confirmó la invitación hecha por Iraq a Siria e Irán durante su comparecencia ante el Comité de Asignaciones del Senado al señalar “también estamos apoyando a los iraquíes en una nueva ofensiva diplomática: lograr un mayor apoyo, tanto dentro de la región como más allá, para lograr la paz y la prosperidad en Iraq", ha apuntado Rice. En este sentido, ha reconocido que altos funcionarios estadounidenses e iraquíes coinciden en que el éxito en Iraq, precisa de un "apoyo positivo de los vecinos de Iraq".

“A pesar de que las futuras conversaciones no incluirán tratativas directas entre EE UU e Irán y se discutirá únicamente la estabilización iraquí, se abre al menos la vía diplomática para abordar otros temas que conciernen a los intereses de la región”, así lo detalla The New York Times.

Las acusaciones que sindican a Irán como uno de los responsables de fomentar la violencia sectaria entre las facciones iraquíes no han disminuido toda vez que el jefe de Inteligencia estadounidense, Mike McConnell, aseguró al Senado que Teherán entrena grupos que realizan operaciones contra las tropas de su país. Estas alegaciones se suman a las que también atribuyen a Irán el suministro de bombas y munición a las milicias chiítas.

Esta retórica confrontacional y directa de Washington responde a la necesidad de aparecer en la mesa de negociaciones desde una posición de fuerza y no de debilidad, ya que la situación en Iraq ha comprometido mucha de la capacidad bélica del país.

Si bien EE UU ha manifestado a través de sus representantes políticos que sólo tratará con Irán el tema de la estabilización de Iraq, se cree que el programa nuclear iraní también será una carta de negociación que formará parte de un acuerdo global para la región. Pensar sólo en Iraq -abierta la puerta de la diplomacia-, y no en los demás problemas que suscitan la atención y preocupación del mundo como el palestino o el libanés, supone una aguda miopía capaz de desencadenar mayores crisis a las surgidas hasta el momento.

Desde esa óptica, las conversaciones de Bagdad deben servir de plataforma para tratar paso a paso los demás asuntos que interesan a las naciones del Golfo.

EE UU y la imposibilidad de atacar a Irán

26.2.07

Si la realidad internacional se trasladara a Hollywood, EE UU derrotaría a Irán casi sin sufrir ningún daño. Sólo a través del las pantallas de cine EE UU es capaz de ganar y salir bien librado de un eventual conflicto con Irán. En este caso, la cura (el bombardeo a las instalaciones nucleares y balísticas iraníes) resulta más mala que la enfermedad (convivir con una teocracia chiíta dotada con armas nucleares).

Lo que obtendría Irán de salir victorioso en la pulseada con occidente sería su consolidación definitiva como potencia regional. Bajo ese escenario Teherán ya no dependería únicamente de sus relaciones diplomáticas y comerciales con China y Rusia para obstaculizar cualquier iniciativa en su contra en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, o de sus reservas de petróleo para proponer un aumento de su precio como miembro de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), sino de sí mismo -por medio de su nuevo poderío militar- para conjurar con relativa facilidad las amenazas que se ciernen sobre territorio e intereses geopolíticos.

No cabe duda que de conseguir el dominio de la producción de bombas atómicas Irán entraría al selecto y peligroso “club nuclear”, sino que aseguraría su liderazgo en el mundo musulmán, impulsando en el mediano y largo plazo una proliferación nuclear por todo Oriente Medio a raíz del desafío que supone ese país para las naciones de mayoría sunnita.

Irán no sólo igualaría en poder a Israel, el otro Estado de la región con capacidad nuclear, sino que desequilibraría el balance de poder a su favor respecto de las petromonarquìas árabes que ven con malos ojos como Teherán incrementa su influencia en el Golfo, lo que amenaza con desestabilizar a estos regímenes pro occidentales.

Si bien en los últimos días o semanas han aparecido reportajes o declaraciones en las que se contemplan ataques preventivos a Irán, la probabilidad de que eso suceda disminuye cuando se empieza a calcular la magnitud de sus repercusiones. Siguiendo la ley de la causa y el efecto, los resultados serían devastadores no sólo para el país atacado, sino para todos los involucrados en el enfrentamiento. Sin dejar de lado que esa confrontación bélica trascendería negativamente en las demás economías globales, sobre todo en aquellas que tienen una balanza energética deficitaria, es decir, que dependen de fuentes externas de energía para satisfacer sus demandas.

Los comentarios del vicepresidente Dick Cheney y las publicaciones de probables ofensivas contra Irán reveladas por dos prestigiosos medios informativos como la BBC y la revista de actualidad y variedades The New Yorker (que asegura esta semana que EE UU prepara un plan de ataque a Irán que pueda ser lanzado en 24 horas) , forman parte de la estrategia de la Casa Blanca de mantener alto el tono de voz con Irán para obligarlo a que de alguna manera acceda a las peticiones de la comunidad internacional que le exige el desmantelamiento incondicional de su programa de enriquecimiento de uranio, entre otros llamamientos.

Esta postura es clásica por parte de Washington ya que por un lado planea dejar en manos de la Unión Europea (UE) la mediación diplomática, reservándose para sí mismo el papel aparentemente confrontacional y belicista.

Lo que hace EE UU es harto conocido en materia de su política internacional ya que a través de ésta (y sustentada en la amenaza) busca despertar cambios en la política iraní, sobre todo alentando a los partidos disidentes que por primera vez han manifestado su rechazo a la política exterior implementada por Mahmoud Ahmadinejad, el presidente iraní. Henry Kissinger, ex secretario de Estado norteamericano, lo resume de esta forma: “(…) diversos gobiernos estadounidenses mantuvieron la política de usar las negociaciones para explorar las perspectivas de avance diplomático, y al mismo tiempo, establecer los marcadores para explicar la fase en la que el enfrentamiento sería inevitable.” La razón para todo ello, explica Kissinger, es hacerle entender a los iraníes “la conveniencia de un cambio de régimen en Irán”, que sería la única garantía real para evitar la nuclearización del país.

Bajo esa óptica, la presión norteamericana está dirigida más que nada para que los sectores moderados y reformistas se movilicen y encuentren más espacios y plataformas desde las que puedan hacer oposición. La crisis actual brinda la oportunidad para que estos movimientos puedan expresar la inconveniencia del aislamiento político y económico que podrían deparar las próximas sanciones del Consejo de Seguridad, si es que el régimen sigue con su intransigencia.

Sin embargo, la apuesta por el cambio interno no es realista en el corto plazo que es en el que se estima que Irán puede obtener su primera bomba nuclear. De ahí que la Administración republicana haya acelerado los planes para levantar un escudo antimisiles en países del ex bloque soviético como Polonia y la Republica Checa. Al respecto, el Comandante estadounidense de las Fuerzas de la OTAN aseveró que “El sistema de defensa antimisiles garantizará la defensa contra ataques por parte de regímenes odiosos (como Corea del Norte e Irán) que es el único objetivo de crearla”. “Rusia no tiene que temer el sistema norteamericano de defensa antimisiles cuyos radares se piensa emplazar en países de Europa Central”, dijo el general Bantz Craddock, responsable militar de las Fuerzas de la OTAN en Europa.

En vísperas de la reunión de los integrantes permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania en Londres (5+1), Teherán anunció el lanzamiento exitoso de un cohete suborbital de fabricación propia. Ese logro, de verificarse, significa un avance importante en su programa balístico que también puede tener usos militares. Al superar el proyectil los 150 kilómetros, se cree que Irán está en capacidad de dominar la tecnología necesaria para atravesar la atmósfera. Eso les permitiría construir misiles balísticos, o de alcance intercontinental.

La realización de la prueba justifica el desarrollo del polémico “paraguas” antibalístico que enfrenta a Rusia con Estados Unidos por su proximidad geográfica a Moscú y por alterar el sistema de disuasión nuclear heredado de la Guerra Fría. El proyecto estadounidense coloca a Washington en la vanguardia de los sistemas defensivos. Lo que preocupa profundamente al Kremlin es el rompimiento de la paridad con EE UU puesto que con dicho escudo tendría cómo detener las cabezas nucleares rusas; sin que Rusia pueda hacer lo propio con los misiles estadounidenses.

Las marchas o contramarchas del programa atómico iraní dependen de qué tan efectivas sean las sanciones o incentivos para no continuarlo. Irán lograría mucho si poseyera su propio arsenal nuclear ya que le posicionaría como la primera potencia del mundo islámico, pero al mismo tiempo desataría una carrera armamentística con Arabia Saudita y Egipto que acabaría con su dominio estratégico pues ya no sería la única nación que maneje dicha tecnología.

La inestabilidad de los países árabes es demasiado peligrosa como para permitir que confíen su seguridad en la posesión de armas nucleares. Desde ese punto de vista, más alarmante resulta que Arabia se haga con la bomba nuclear que Irán. Esto porque Teherán posee un régimen estable que llegó al poder vía una revolución estudiantil y clerical, es decir, legítima; en cambio Arabia está controlada por una monarquía impopular respaldada por Estados Unidos que se niega a establecer reformas democráticas y que monopoliza la riqueza petrolera. Si bien Irán también hace lo propio con las reservas de hidrocarburos, es decir, usufructuarlas para su provecho político, al menos ha permitido elecciones libres y ha reconocido derechos que las mujeres árabes ni siquiera imaginan alcanzar.

El peligro que ronda Arabia es el Wahabismo, ideología sunita, la misma que enarbola Osama Bin Laden, que a decir del islamòlogo, Bernard Lewis, profesor de la Universidad de Princeton, consiste en una visión purista del Islam y el regreso del antiguo imperio musulmán que dominó el norte de África y Oriente Medio. A decir Lewis, “El wahabismo es una forma muy radical, que apareció en Arabia en el siglo XVIII. Tuvo algunos seguidores fuera, pero no muchos. Es un culto muy fanático, sumamente intolerante y muy destructivo”.

La diferencia con Irán es que dentro de la oposición iraní hay cierta esperanza porque se encuentra plagada de grupos moderados. De ahí que sea factible esperar que la próxima revolución que tenga lugar en ese país sea de corte democrático. Un ataque paralizaría ese escenario porque reforzaría el papel de los radicales que ven con mucho peligro la influencia occidental. El propio Lewis ve “fuerzas originarias” para el cambio dado que la composición poblacional de Irán es joven y busca el contacto permanente con occidente, prueba de ello son las miles de antenas parabólicas clandestinas que recepcionan programación europea y estadounidense, y la presencia de censores gubernamentales que monitorean las actividades de sus ciudadanos en la Web.

Se sabe que los estudiantes son en su mayoría contrarios a las medidas represivas y reclaman mayores aperturas informativas y culturales para poder acceder a textos elaborados en occidente. Meses atrás muchos de éstos fueron detenidos o expulsados de sus respectivos centros de estudios por manifestar opiniones divergentes a las posiciones oficiales. Lo mismo sucedió con algunos catedráticos cuando criticaron la intromisión estatal en las planillas universitarias.

Mientras Irán reafirma su negativa a congelar su programa atómico, EE UU deja abierta la posibilidad de una negociación al renunciar a algunas condiciones para su realización. Como se recordara, para discutir con Irán EE UU exigía originalmente tres requisitos: detener su proyecto nuclear bajo supervisión de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), romper lazos financieros con el terrorismo internacional (Hamas y Hezbollah) y dejar apoyar a las milicias chiítas iraquíes que hacen ingobernable ese país. "Estoy preparada para reunirme con mi homólogo iraní en cualquier momento si suspenden sus actividades de enriquecimiento de uranio", señaló la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

Como argumento a favor de su programa atómico, Teherán puede alegar que necesita esa tecnología para aliviar la crisis energética que se avecina pues en los próximos años podría convertirse en un importador neto de energía. De hecho hoy en día importa la mayoría de la gasolina que requiere, y de no impulsar la producción petrolera y revertir los subsidios que concede a sus ciudadanos podría quedarse sin recursos para exportar y obtener divisas.

A pesar de las denuncias contra Irán que lo sindican como uno de los principales responsables de promover la violencia sectaria en Iraq, nadie cree que las acusaciones de la Casa Blanca, por su evidente falta de credibilidad, puedan convertirse en justificaciones suficientes como para iniciar una ofensiva. Las mentiras y el atasco que condujeron a la guerra en Iraq pesan demasiado como para convencer al público estadounidense de la necesidad de un ataque, y menos cuando la mayoría reclama el retorno inmediato de las tropas.

Entre los principales impedimentos para una nueva confrontación en el Golfo tenemos los siguientes:

a) Legal. Los legisladores del Capitolio, dominado ahora por los demócratas, sostienen que se requiere una nueva autorización legislativa para conjurar a la amenaza nuclear iraní. Los asesores de la Casa Blanca, basándose en permisos anteriores que autorizaron la guerra con Iraq, estiman que si pueden probar que Irán está involucrado en los ataques a tropas estadounidenses y civiles iraquíes podrían realizar ataques preventivos sobre suelo iraní. Las denuncias presentadas hasta ahora no son concluyentes y ninguna prueba vincula a la dirigencia iraní con las ofensivas de las milicias islámicas.

b) Mediático. El segundo impedimento o traba es de corte mediático ya que la popularidad del presidente Bush es tan baja como la de Nixon en el peor momento de la Guerra de Vietnam. Con cerca de un 30% de aprobación o menos, es difícil que Bush revierta el pésimo legado que deja a los norteamericanos en materia de política y seguridad internacionales, en las que se evidencia una notable pérdida de hegemonía y liderazgo estadounidense.

c) Electoral. Un tercer elemento vinculado con el anterior sería de índole electoral porque el próximo año se celebrarán elecciones presidenciales en las que los candidatos republicanos, en parte por el fiasco de Iraq, no tienen las mejores opciones de acceder a la presidencia. Mucho tiene que ver la pésima estrategia de pos guerra adoptada por George W. Bush y a sus desaciertos posteriores. De ahí que considerar un conflicto con un país mejor armado y capaz de extender la guerra a otros territorios (pues atacaría Iraq, Arabia Saudita e Israel), inclinaría definitivamente la balanza electoral a favor de los demócratas pues los pasivos y errores del presidente se trasladarían nuevamente a los candidatos de su partido (como ya ocurrió durante la pasada elección congresal de noviembre que renovó parcialmente el Capitolio y devolvió ambas cámaras a los demócratas).

d) Económico. El cuarto obstáculo, tal vez el más fuerte de todos, es de naturaleza económica pues una confrontación con Irán elevaría drásticamente el precio del petróleo (unos 200 dólares por barril, según estimados de la Unidad de Análisis Financiero del Barclays Bank) y con ello reviviría los temores de una recesión que EE UU viene evitando gracias a la bonanza bursátil, y al financiamiento de su déficit con la colocación de deuda pública (Bonos del Tesoro), en los mercados emergentes. La guerra reduciría el valor del dólar como moneda comercial y generaría una profunda desconfianza en los agentes económicos, provocando con ello una corrida de capitales. Los efectos pueden ser incluso peores que los resumidos en este párrafo pues no se consideran las repercusiones en otras economías importantes como China, que seguramente entraría en una desaceleración importante, aunque no sea esa precisamente la forma en que la venía buscando.

e) Defensas iraníes. Un quinto inconveniente sería la multiplicidad de blancos que tendrían que ser bombardeados y las modernas defensas iraníes que cuentan con el sistema ruso Tor M-1, sin descontar que su capacidad ofensiva pone a tiro cualquier embarcación petrolera o refinería en el Golfo y a las propias fuerzas estadounidenses desplegadas en Iraq. Los más de 140.000 soldados desplegados en iraq serían un objetivo relativamente fácil para las armas iraníes, así como los pozos de ese país. Irán posee además una red de satélites de vigilancia que detectarían cualquier movimiento o desplazamiento ofensivo en su contra, dándole el tiempo suficiente como para preparar un devastador contraataque.

f) Geopolítico. Un sexto elemento capaz de disipar los vientos de una nueva guerra en el Golfo serían las innegables repercusiones geopolíticas que un conflicto con Irán acarrearía, sobre todo en materia de seguridad regional ya que es probable que los problemas de Medio Oriente se extiendan a Europa, Rusia, China, India y EE UU. Estas nuevas ramificaciones de las problemáticas que ahí se suscitan puede traducirse en atentados, manifestaciones violentas, secuestros, sabotajes, etc. Incluso no se descartaría la detonación de algún artefacto (bomba sucia, biológica o química) en alguna ciudad representativa para occidente.

Nadie sabe para quién trabaja: Kirchner y el Banco del Sur

22.2.07

El presidente de Venezuela, el todo terreno Hugo Chávez, y el de Argentina, el inefable, Néstor Kirchner, acordaron ayer el nacimiento del Banco del Sur para romper la dependencia de otras entidades de crédito, y dijeron confiar en toda Suramérica se sumará a ello.

'El memorándum de entendimiento que firmamos para poner en marcha el Banco del Sur determina que se pueden sumar, cuando lo deseen, todos los países' de Suramérica; es decir, nace bilateralmente, pero sin abandonar la filosofía multilateral, que evidentemente es la que nosotros pretendemos, lo que deseamos, y lo que es el fin último a lograr', dijo Kirchner en una rueda de prensa conjunta con Chávez. Este último confirmó de que el memorando bilateral 'prevé que los gobiernos se podrán ir adhiriendo (...) en cualquier fase de su tránsito' y que el banco nacerá oficialmente en '120 días a partir de hoy', lapso para su constitución oficial, redacción de sus estatutos, captación de recursos y otros asuntos. Bolivia, Brasil y Ecuador serán los primeros en sumarse a esta iniciativa, anticipó Chávez, y subrayó que esto es 'lo más importante' de la visita de 24 horas que realizó Kirchner a Venezuela, en la que firmaron varios otros acuerdos de importancia bilateral. (AGENCIA EFE Puerto Ordaz Venezuela)

Pinochet: Crimen sin castigo

21.2.07

Verrá la morte e avra i tuoi occhi/Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Así reza el título de un poema de Cesare Pavese, excepcional poeta italiano de la primera mitad del siglo XX. La muerte vino y tuvo los ojos del dictador chileno Augusto Pinochet ¿Cuál habrá sido esa mirada que depara la muerte para todos? ¿Habrá descendido al remolino mudo como en el poema? Curioso nombre el del general que se convirtió en dictador de Chile ya que hace más de dos milenios atrás gobernó el primer emperador romano, y que, como él, además de llamarse Augusto, puso fin a la República. El reinado de Augusto, conocido también como “Octavio” antes de convertirse en tirano, acabó con las penosas luchas internas y externas de Roma. A ese período de la historia latina se lo conoce como la “Pax Romana” (29 a.C -180 d.C.), que se tradujo en una época de “paz” generalmente caracterizada por una ausencia de conflictos o guerras civiles entre facciones senatoriales y populares. Sin duda fue una etapa de florecimiento que tuvo un alto costo pues muchos pueblos se vieron sojuzgados por Roma a cambio de la tranquilidad que ofrecía el imperio. Mientras Roma imponía y garantizaba la estabilidad mediante sus reglas (la universalización de su derecho), las demás naciones debían obedecer, comerciar y tributar si querían mantener la así fraguada “paz”.

Hago esta breve introducción, sin dejar de lado las evidentes distancias históricas entre uno y otro personaje, para señalar que ambos compartieron ciertas similitudes dado su rigor y totalitarismo.

Pinochet se preció de manejar Chile con un absoluto control de su vida institucional y civil. Al extremo que se le podía comparar con una Parca, divinidad romana del destino (o moira griega) que determinaba el tiempo de vida asignado a cada mortal. Como este personaje mitológico, Pinochet detentaba y manipulaba los hilos del poder, así como los de la vida y de la muerte de cada chileno. Él y su Junta Militar poseían todas las prerrogativas políticas imaginables luego de propiciar un innecesario golpe de Estado en 1973 a quien fuera su comandante en jefe, el ex presidente socialista, Salvador Allende.

Sin demasiado fundamento histórico se ha dicho mucho acerca de la necesidad del golpe llevado a cabo por Pinochet, que dicho sea de paso fue un oportunista ya que se sumó a último momento a la larga lista de conspiradores. Existen sobrados motivos y evidencia documentaria como para responder con soltura y naturalidad ante las “justificaciones” ofrecidas por la dictadura chilena y sus partidarios. Para refutar cada uno de sus argumentos sólo basta remitirse al hecho concreto y a fuentes históricas confiables. Así derribaremos todas las falacias e inexactitudes en las que se apoyó uno de los regímenes más brutales de la historia latinoamericana reciente.

El primer cuestionamiento que haremos está vinculado a la exigencia de realizar un golpe, es decir, a destruir de raíz la necesidad de un mal menor para evitar otro mayor, o el pragmatismo político que surge luego de la aplicación de un principio relativista muy conocido y erróneamente adjudicado a Maquiavelo, pero que se desprende de un pequeño párrafo de su monumental obra “El Príncipe” (1).

La Junta de Gobierno chilena se valió del aforismo “el fin justifica los medios” para emprender una operación militar que socavó las libertades civiles y el Estado de derecho ¿Pero era así de grave la situación chilena como para admitir la ruptura del orden constitucional? ¿Fueron válidas en su oportunidad las explicaciones dadas por la dictadura chilena a la hora de convertir a Chile en un paria internacional? La respuesta a estas inquietudes es “NO”. Así de tajante pues carecían de todo sustento las dispensas ofrecidas por Pinochet en su primera conferencia a la prensa mundial.

Se dijo por ese entonces que Chile corría el riesgo de convertirse en otra Cuba y que el comunismo soviético se irradiaría desde el país de la estrella solitaria hacia el resto del subcontinente americano. Cuando uno esté frente a una argumentación como esa hay que descartarla de plano pues el gobierno socialista de Allende llegó al poder a través de la urnas, es decir, por medio de unas elecciones libres y democráticas y no de una revolución o lucha armada como Lenin, Mao o el propio Fidel Castro en su momento, con quien se le quiere comparar erróneamente. Esta primera diferencia es esclarecedora -y necesaria-porque Allende no sólo fue elegido democráticamente, sino que se comportó como un cabal demócrata durante todo su mandato. Lejos estaba de implementar una represión brutal que sucedió luego bajo la dictadura pinochetista.

Si bien por ese entonces la situación chilena era caótica por el boicot político de la derecha y la CIA, existían salidas constitucionales a la polarización política y la crisis económica existentes ya que Allende consideró dar un paso atrás, esto es, convocar nuevas elecciones (un plebiscito) pues el dignatario no quería una guerra fraticida entre chilenos por su causa o terquedad. Pinochet, como comandante de las FF. AA. sabía esto, es decir, de los planes del presidente de la Unidad Popular, coalición de izquierdas y socialistas en el gobierno, para dimitir y acortar su mandato.

La traición del entonces comandante general del ejércitoejército, subordinado de Allende, quien precisamente lo ascendió, se produjo cuando le aconsejó al presidente que postergara por unos días su trascendental anuncio, cosa que hizo el mandatario mapochino confiado en la lealtad del que fuera ex general de la guarnición de Santiago, encargada de la custodia del Palacio de la Moneda.

Al tener la confianza de Allende, Pinochet y otros mandos de la Marina y de la Fuerza Aérea prepararon el golpe para el día 11 de setiembre de 1973, fatídica fecha no sólo para Chile, sino para todo el mundo, luego de los funestos atentados contra objetivos civiles hace seis años en la ciudad de Nueva York.

Es más, en caso que Allende no hubiera dispuesto su salida, existía la posibilidad de que en las siguientes votaciones se eligiese a un opositor. Entonces, existían caminos habilitados para encontrar una solución legal a la grave crisis chilena.

Por otro lado, lejos de ser un gobierno represivo, el régimen socialista llevó a cabo importantes reformas como la nacionalización del cobre (Codelco), gracias a la cual se financia una parte importante del tesoro chileno y las Fuerzas Armadas de ese país. Sin la previa estatización de los activos mineros, Chile no tendría una de las mejores fuerzas disuasivas de la región, que espera alcanzar el nivel de operatividad de la OTAN en el 2010.

También hay que destacar que el socialismo chileno contó con una férrea oposición de la derecha y algunos sectores religiosos, en otras palabras, permitió y respetó el libre intercambio de opiniones, así como a los medios informativos.

El argumento final que derriba la supuesta cubanizaciòn de Chile es que la Unión Soviética negó rotundamente su apoyo a Allende, quien por esas fechas se encontraba bastante debilitado y deprimido. La ruptura con Moscú se debió a que el líder socialista no siguió la recomendación de Moscú de iniciar una revolución, es decir, una guerra interna que tendría seguramente un alto costo humanitario y político. Ante su negativa, Breznev, sucesor de Kruschev, manifestó que sin compromisos mayores (revolucionarios) el respaldo soviético no puede efectuarse. Los líderes de la otrora superpotencia habían abandonado a Allende mucho antes de su visita al Kremlin puesto que creían que no se iba a despojar de sus convicciones democráticas ni de su accionar pacifista, esto es, de respetar las instituciones democráticas y la Constitución chilena en vez de implementar reformas y correctivos dramáticos en el seno de la dictadura del proletariado, como deseaban los soviéticos.

Sin el respaldo de la URSS era imposible considerar una cubanizaciòn de la sociedad chilena puesto que la propia Cuba sobrevivió largo tiempo gracias al subsidio energético, económico, militar y alimentario que le proporcionó para sobrellevar el cruel embargo decretado por Washington durante la presidencia de Kennedy. Este apoyo también fue crucial para que EE UU desista de invadir la isla luego de la Crisis de los Misiles de 1962. Al concluir la zozobra nuclear sobre la costa este norteamericana, el presidente demócrata, John F. Kennedy, acordó con los dirigentes comunistas que su país jamás tratará acabar con la revolución castrista, cosa que cumplió a medias porque no dejó de atentar contra la vida de Fidel Castro, ni asfixiar a Cuba a través del bloqueo económico. Se estima que la superpotencia desembolsó unos 45 000 mil millones de dólares para solventar el proceso socialista cubano. Entonces, a la luz de lo anterior, resulta absolutamente falso que Chile caminara inexorablemente hacia el comunismo.

La verdadera razón del golpe radica en el revanchismo estadounidense.
Luego del triunfo de la Revolución Cubana, a EE UU le quedó clavada una espina pues no pudo evitar ni la victoria de los barbudos, ni que Cuba, aliado norteamericano desde su independencia, se alineara detrás de la cortina de hierro. Para Estados Unidos significó un duro golpe la ruptura de relaciones diplomáticas con La Habana. Además puso en jaque a durante un buen tiempo a la política exterior estadounidense toda vez que perdió su “tradicional patio trasero”.

El segundo punto a rebatir es la afirmación de que Pinochet condujo a Chile a la modernidad, esto es, que lideró el proceso de inserción de la economía chilena en el mundo.

Esta aseveración se cae por si sola pues las reformas, traumáticas por cierto, fueron parte del corolario de los monetaristas de la Universidad de Chicago o “Chicago Boys”, economistas chilenos formados y adoctrinados en las teorías del recientemente fallecido, Milton Friedman, Premio Nobel de Economía en 1976.

Pinochet era un hombre bastante mediocre -lo rechazaron dos veces de la Academia Militar- como para comprender complicados conceptos econométricos, es decir, no entendía la magnitud o los impactos de las medidas que llevaron a una apertura de los mercados o la liberalización interna. Ni si quiera los expertos del Banco Mundial comprendieron oportunamente las consecuencias que acarreaba introducir ese tipo de reformas en una economía hasta cierto punto “cerrada” –o negada a los procesos de intercambio- hasta la crisis asiática, rusa, mexicana , argentina, brasilera, etc.

Siguiendo con lo económico, implantó un modelo represivo en lo político y abierto en lo económico algunos años antes de que China implementara sus reformas de “libre mercado” 1979 con Deng Xiaoping.

Para no desviarnos demasiado, es necesario señalar que los chilenos fueron más pobres durante la dictadura que rigió sus destinos por 17 años. El grado de indigencia rozó el 50%, superándose en muchas oportunidades. Al término del mandato pinochetista, el presidente democristiano, Patricio Aylwin, aseguró que la economía carecía de un “rostro humano” pues más de 5 millones de chilenos vivían con menos de dos dólares por día. La inflación galopaba niveles históricos así como escaseaban algunos bienes básicos. No existía un sistema social o de asistencia que luego fue reformulado por la Concertación Democrática.

Si hay que nombrar a los responsables directos del crecimiento chileno debemos señalar en primer lugar a los gobiernos democráticos que siguieron a la dictadura. Éstos fueron los que redujeron la pobreza a cerca del 18% actual, de un 43% legado del nefasto régimen de Augusto Pinochet. A partir de Eduardo Frei ya se pudo apreciar parte del bienestar que goza una gran parte de chilenos. Además, en materia de desempeño del PBI, la democracia chilena produjo un crecimiento del ingreso per capita sensiblemente mayor al promedio de los 17 innecesarios años de dictadura, y redujo en forma significativa las trabas para formar empresa en Chile.

Decir que Pinochet fue un “héroe”, “salvador” o “libertador”, mancha, y con creces, el nombre de verdaderos libertarios como San Martin, y, en menor grado, de Bolívar, dadas sus pretensiones dictatoriales por su Constitución Vitalicia de 1826.

¿Cómo puede ser héroe alguien que reprimió brutalmente a sus propios conciudadanos? ¿Cómo puede ser héroe un militar senil que restringió las libertades civiles? ¿Cómo puede ser héroe un criminal que masacró a extranjeros, entre ellos muchos religiosos y periodistas internacionales? ¿Cómo puede ser héroe alguien que atentó contra la vida de distinguidos chilenos asilados en el extranjero, violando la soberanía de otros países? ¿Cómo puede ser héroe alguien que se negó a entregar el poder en 1988 luego de perder el plebiscito, según revelaciones del Comandante General de la Aviación, Rodolfo Matthei?

Como estas hay muchas anécdotas más totalmente verificables. Así, el presidente Aylwin contó una vez que Pinochet declaró ante él que no le consideraba su jefe inmediato, desconociendo la Constitución de 1980 que el propio tirano ideó para legitimar su dictadura y que claramente señala que el comandante supremo de las FF. AA. es el presidente de la república. También es sabido que cuando procesaron a su hijo, militar como él, organizó un operativo con el fin de disuadir a la justicia chilena, que finalmente absolvió al primogénito del general. En aquella oportunidad ordenó que los uniformados vistieran sus ropas de combate y movilizó tropas cerca de la capital, Santiago de Chile, con el fin de sitiarla. En muchas ocasiones también hemos oído de la propia boca del general que “si alguien enjuicia a los suyos (oficiales) se acaba el Estado de derecho”. Ni qué decir cuando una grabación de la cadena alemana Deutsche Welle registró al general indicando a sus subordinados acantonados en la Moneda que Allende sale vivo, pero el avión en el que se marché (al exilio, se entiende), se cae.

Pensar que un criminal de su calaña tenía serias convicciones democráticas porque entregó el poder a los civiles como prometió denota una gran ingenuidad. Como se dijo más adelante, Pinochet pensaba retener el poder a toda costa pero al no con contar con el apoyo de los demás institutos armados tuvo que ceder. Si eso fuera cierto por qué habría de presentar un candidato afín como Herman Buchi, uno de los “Chicago Boys” de su brutal gobierno en las elecciones de 1990. Por si queda alguna duda, Pinochet Ugarte permaneció desde 1990 hasta 1998 como Jefe de las Fuerzas Armadas y eligió a su sucesor, saltándose la autoridad del entonces presidente, Eduardo Frei. Todos estos cuestionamientos sólo revelaran la entraña gansteril de su carácter y su régimen. A nadie debe quedarle duda de que fue un simple tirano y nada más.

En cuanto a la materia económica, existen muchas imprecisiones sobre sus privatizaciones. Según informes confiables, el erario chileno perdió unos 1000 millones de dórales en la privatización de unas 30 empresas estatales ¿Si hubiera tenido tal impulso renovador por qué no privatizó Codelco, la mayor empresa de cobre del mundo? Por la sencilla razón de que gracias a su considerable aporte económico financió las cuentas públicas y la modernización de su Ejército, es decir, gracias a una estatización iniciada por de Allende.

Hay que hacer notar que al tener el control absoluto del poder podía equivocarse groseramente en materia económica sin temor a un golpe de Estado o a alguna manifestación pública, que sería reprimida inmediatamente con dureza. Así cualquiera gobierna ya que puede errar ilimitadamente sin sufrir por ello alguna consecuencia política. Entonces tenía una suerte de cheque en blanco pues contaba con el respaldo militar, de la derecha (Unión Demócrata Independiente), la clase empresarial advenediza y la Casa Blanca, que sólo manifestó su oposición al régimen cuando sicarios pinochetistas asesinaron a sangre fría al canciller de Allende, Orlando Letelier, en la ciudad de Washington en 1975. Ese crimen rememoró el perpetrado varias décadas atrás por partidarios de Stalin en México al ultimar a León Trostky, uno de los precursores e ideólogos de la Revolución Bolchevique (1917-1919).

El principal aliado y promotor del golpe fue, sin lugar a dudas, la Administración republicana de Richard Nixon y su secretario de Estado, el maquiavélico Henry Kissinger. El primero dijo alguna vez que justificó la intervención en Chile por un asunto de “seguridad nacional”.

Quienes complotaron el 11 de setiembre de 1973 deberían ser acusados de traición a la patria por llevar a cabo labores sediciosas junto a una potencia extranjera con el objetivo de derrocar a un gobierno democráticamente elegido. Por lo anterior, Pinochet ni siquiera debió recibir un funeral con altos honores militares puesto que rompió el orden constitucional y echó por la borda una larga tradición democrática que databa de 1925, fecha en la que se estableció la Constitución que restableció las facultades presidenciales y permitió la separación de la relación entre la Iglesia y el Estado.

Un factor fundamental que contribuyó al despegue chileno fue la estructura institucionalizada, organizada y menos corrupta. Estas raíces le permitieron a Chile retornar a la democracia sin demasiados contratiempos puesto existía en aquél país bases sólidas para el diálogo a nivel político y social.

La identidad chilena, forjada, a la sombra de los grandes virreinatos y de los centros de poder coloniales, estuvo determinada por diversos factores como la carencia de abundantes riquezas naturales, que produjo que Chile tuviera que mirar hacia el comercio de ultramar, es decir, a negociar con potencias extranjeras como Inglaterra, Holanda y Francia. Otro elemento esencial fue su particular geografía puesto que la aproximación de los países europeos a la costa pacífica de América tenía que producirse necesariamente a través de los puertos chilenos como Valparaíso o Antofagasta. Así, este acercamiento con los comerciantes y financistas occidentales fue consolidando en el ideario colectivo que el modelo o paradigma de desarrollo estaba en el libre intercambio y no en la exclusividad comercial.

Con la muerte del tirano, el juez Alejandro Solis, quien procesaba a Pinochet declaró el sobreimiento de la causa por las muertes en Villa Grimaldi, lugar donde también fue torturada la actual presidenta, Michelle Bachelet. Aquello no supone que se lo declare inocente de los cargos levantados en su contra sino que se archive la causa a raíz de su fallecimiento.

A Pinochet se lo pudo procesar porque, a pesar de la Ley de Amnistía dictada por su régimen, la Corte Suprema calificó la mayoría de acusaciones judiciales dirigidas al ex dictador como violaciones sistemáticas a los derechos humanos, es decir, como delitos que son imprescriptibles según las convenciones internacionales. Haciendo un poco de memoria, en el 2004 la Corte Suprema de Justicia dictaminó que aquella “ley” no era aplicable a los casos de desaparición de personas. La razón para ello era que los desaparecidos eran considerados víctimas del delito de secuestro permanente, el cual no expira mientras no aparezcan. El desafuero que permitió el levantamiento de su inmunidad parlamentaria como senador vitalicio, cargo que el mismo se dio al finalizar su mando en las FF. AA., fue el paso inicial para juzgarlo por los crímenes indicados.

Otro momento estelar se produjo cuando se lo declaró hábil para seguir los casos en su calidad de procesado. De ahí la orden de arresto domiciliaria bajo la que se encontraba Pinochet al momento de su muerte por los cargos que le eran imputados. Y no se trataba sólo de aquellos cargos que versaban sobre torturas y ejecuciones extrajudiciales, sino de acusaciones sobre corrupción que salieron a la luz luego de profundas investigaciones de una Comisión del Senado Norteamericano en el Banco Briggs de Washington. Los montos encontrados involucran un total de 28 millones de dólares. Antes tales hechos una buena parte de sus acólitos guardaban un pudoroso silencio.

Últimamente algunos de sus colaboradores y partidarios han venido descargándose de la pesada herencia del general pues la Centro Derecha de Sebastián Piñera, ex candidato presidencial y líder del Renovación Nacional, optó por voltear la página con respecto a Pinochet y dejarlo a su suerte ante el cúmulo de procesos judiciales que arreciaban en su contra. Sería prácticamente un suicidio político para cualquier partido apoyar a raja tabla a Pinochet si se tiene serias aspiraciones de tentar alguna vez la presidencia, ya que más del 55% del electorado guarda un encono muy profundo hacia la dictadura. La cifra tranquilamente puede ser mayor pues el buen gobierno de la Concertación Democrática opacó cualquier “logro” económico de la dictadura, que por cierto sólo fue coyuntural pues Chile dependía en gran medida de las cotizaciones internacionales de las materias primas que exportaba como harina de pescado, celulosa, frutas, etc. Se trataba pues de una economía escasamente diversificada como para soportar con relativo éxito los negativos efectos de una crisis internacional, cosa que ahora hace Chile con suficiente holgura.

En lo político, la democracia chilena ha venido deshaciendo la mayoría de hipotecas que en esta materia heredó del antiguo régimen. Por citar sólo algunos ejemplos, desapareció la figura de los senadores designados; se modificó la composición y funciones del Consejo de Seguridad Nacional; y el Ejército Chileno reconoció, a través de una declaración de su comandante en jefe (el general Juan Emilio Cheyre), la responsabilidad de su institución en las violaciones a los derechos humanos.

Chile avanzó en buena manera hacia la reconciliación pues instituyó una Comisión de la Verdad para ese fin. Sin dejar de lado que el Estado ha compensado de alguna forma a los deudos de las víctimas de la violencia militar y obligó a las Fuerzas Armadas a pedir perdón a la sociedad. Sólo faltó procesar a sus máximos dirigentes para que el círculo estuviese completo. Al menos los procesos continúan y se encarceló a varios miembros del totalitarismo castrense.

En este caso “la muerte le ganó a la justicia” como refiere el uruguayo Mario Benedetti, escritor de “La Tregua”. Esto se trata de un crimen sin castigo a secas. Aunque sea Raskolnikov, uno de los personajes mejor logrados de Dostoievsky, se entregó a pesar de que no había pruebas en su contra. Pinochet, admirador de Napoleón, Alejandro Magno, Julio Cesar, Federico de Prusia, entre otros, no supo nunca dar la cara en vida pues corrió de todo campo de batalla. Así, se refugió en la autoridad papal de Juan Pablo II para evitar un conflicto con la Argentina de Videla, y abortó una guerra con Perú, al perder el apoyo norteamericano. Jamás pudo idear un plan en su vida que no sea para torturar inocentes. Si su tumba tuviera que lucir un epitafio sería: “Se corrió de los procesos amparándose en su senilidad, rehuyó a la justicia escondiéndose en la muerte”.


Notas:

(1) “En las acciones de todos los hombres, en especial de los Príncipes, donde no hay tribunal al que apelar, se juzga según el resultado. Procure, pues, el Príncipe vivir y conservar el Estado: los medios serán siempre juzgados honorables y celebrados por todos.” Nicolás Maquiavelo, “El Príncipe”.